Cómo funciona cada sistema

El cloro se añade manualmente o con dosificador. La salinidad usa un clorador salino que convierte la sal disuelta (4-6 g/l) en cloro mediante electrólisis, de forma continua.

La salinidad no elimina el cloro: lo genera. El agua se siente más suave y no huele, porque no hay cloro libre acumulado.

Costes comparados

Instalación: la salinidad añade 800-1.500 € (clorador + sal inicial). Mantenimiento: la salinidad ahorra 40-50 % en productos al año, que se compensa con el recambio de la celda cada 3-5 años (300-500 €).

En Tenerife, con el agua de red con más sales, el vaso de salinidad es especialmente eficiente.

Consejos para decidir

Si la piscina es pequeña o la usas poco, el cloro clásico basta. Si es grande, se usa mucho o quieres mínimo mantenimiento, la salinidad es la mejor inversión a largo plazo.

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Preguntas frecuentes

No si se usan materiales resistentes al agua salada (hormigón con acabados adecuados, gresite). Evita metales expuestos sin protección.

Sí: el agua salina es más suave y menos irritante para ojos y piel, por eso gusta a familias y alérgicos.

Menos: el sistema autorregula el cloro. Solo análisis semanal de pH y sal y limpieza mensual de la celda.